sabato 17 novembre 2012

A Lot Of Good News!










A Lot Of Good News!



Tante buone notizie! (Per me e per chi ama l'Astrologia Attiva)





Del mio secondo libro in lingua spagnola e disponibile subito su Amazon.com vi dirò tra breve.

Questo ultimo mese è stato faticosissimo per me e penso di essere riuscito a concludere bene diversi progetti che vedrete nei mesi a venire, più d'uno prima del mio prossimo compleanno. Sono diventato un po' scaramantico e perciò perdonate se per adesso non ne parlo, ma sono certo che si tratterà di realizzazioni che faranno bene all'Astrologia, nel segno dell'amore dell'Astrologia e non dell'operato di taluni che - direttamente o indirettamente (come fiancheggiatori) - vilipendiano e prostituiscono l'Arte di Urania che tanti, qui, amano più della loro stessa vita.




Sapete già del libro di epistemologia e non solo che sto preparando insieme all'Università di Napoli 'L'Orientale' e alla eccellente docente di Letteratura Inglese prof. Marina De Chiara (caratterizzata da una cultura vastissima), il più giovane professore associato d'Italia. Ci sarà anche un dibattito tra me e Lei, nella sua aula universitaria, il 31 gennaio prossimo (quasi una giornata intera), dibattito che non potremo offrire a tutti per mancanza di posti.


Sono in progress diverse altre novità, ma come ho appena scritto, vi prego di pazientare ancora e saprete tutto.


Intanto la settimana prossima ci vedremo a Rimini per il nostro convegno autunnale: ci saranno tanti amici e colleghi da ogni parte d'Italia e cercheremo di fare della buona astrologia, come sempre, visto che ci seguono circa mezzo milione di persone in tutto il mondo e noi tenteremo di fare bene la nostra parte.








Adesso permettetemi di parlarvi brevemente di questo mio libro di successo che è stato tradotto in diverse lingue e che vedrà la luce, in un futuro non lontano, in altre lingue ancora.
Negli USA esso è il secondo, in ordine di vendite, tra i miei libri e forse la sua prefazione è la parte più preziosa del libro: un preambolo di tipo epistemologico che potrà chiarire le idee anche a tanti colleghi.

Il nostro owner di Astrologia Attiva a Mexico City, il collega e amico Eugenio Ricci e la sua splendida famiglia di scienziati e persone assai colte, hanno tradotto e rivisto in tre questo libro. Abbiamo creato, io e loro, una piccola società che tradurrà in Spagnolo e pubblicherà in USA, diversi miei libri di successo. Io ho avuto il piacere di ospitare già due-tre volte, a casa mia, l'amico Ricci e la sua coltissima e simpaticissima signora, la prof.ssa H. Susana Azpiroz che ha tradotto il libro insieme al figlio Emiliano Ricci e con la supervisione della primogenita, tutti di madre lingua spagnola e molto scrupolosi in questo lavoro che li ha appassionati dato l'amore per l'Astrologia.
Molti colleghi astrologi del Messico, del Centro e Sud America si stanno avvicinando sempre di più all'AA e io seguo questa parte del mondo con tanto interesse.
Questo libro che vi presento oggi, sarà disponibile entro qualche settimana, anche nel formato Kindle. 
Ma la traduzione dei miei libri non va solo dall'Italia verso l'estero: appena possibile pubblicheremo in italiano anche alcuni libri usciti solamente in USA: vorrei poter disporre di 48 ore al giorno, ma non è possibile...


Più sotto troverete altre foto e pagine del libro.

Prefacio

En el símbolo médico de los doctores (el caduceo)  puede leerse: Arte Médico – no Ciencia Médica. Personalmente, creo que eso no degrada a la medicina – de hecho, la dignifica. Consideremos el caso de un doctor “medidor”. Una vez fui a consultar a un oftalmólogo. En muchos sentidos podrían ustedes definirlo como a un doctor “científico” – al mil por ciento. Mi problema era la resequedad en mis ojos. Me auscultó con instrumentos de precisión, cronometró por algunos momentos, consultó tablas y – finalmente – declaró que el valor de humedad en mis ojos era..., en consecuencia insinuó que Yo estaba bien. Más adelante, consulté a otra doctora. Era una oftalmóloga también, pero menos “científica”. A ella no le mencioné cual era mi problema. También trajo sus instrumentos, pero por encima de todo hizo una serie de preguntas sobre mi vida, mi trabajo, y mis hábitos alimenticios. Parecía casi dispuesta a analizarme, pero finalmente concluyó que mi problema era resequedad en los ojos, y que sería bueno ponerles gotas así como seguir algunos protocolos terapéuticos y profilácticos estudiados específicamente para esa patología menor. 
Interesante, ¿no lo creen? 
Ahora ustedes díganme – según su opinión, ¿tendría un médico que ser un científico que supiera perfectamente como usar sus instrumentos y conociera por completo todo lo que se ha probado y descubierto en el laboratorio? ¿O no creen ustedes que para su salud sería mejor si un médico se comportara más como el doctor italiano Antonio Cardarelli, quien solía observar cuidadosamente, interrogar cautelosamente, hablar muy poco, y finalmente formular sus diagnósticos, los cuales normalmente se demostraban exactos? En otras palabras: ¿confiarías más en un doctor con un equipo computarizado portatil, o en un doctor con un buen conocimiento de  psicología, sociología, literatura? ¿En un buen doctor cuyos intereses lo mantengan actualizado en los campos de política agrícola, contaminación ambiental, maltrato de animales? ¿Uno al que le guste leer respecto de la antigua investigación sobre la memoria del agua, sobre los descubrimientos que ayudan a validar la astrología, y demás? En pocas palabras – como afirma un amigo mío, un profesor importante de medicina en la universidad, un hombre con una cultura clásica fantástica y miles de intereses en virtualmente cualquier campo – en la abrumadora mayoría de los casos el llamado científico de nuestros días no es nada más que un técnico. Por lo tanto, si nos apegamos a la etimología de la palabra, la paradoja podría ser precisamente la siguiente: en nuestro tiempo, un técnico con una gran pasión por el conocimiento podría encarnar mejor que un científico el espíritu del lema platónico: La vida sin examen no merece la pena ser vivida. La siguiente cita de la Carta sobre el humanismo de Martin Heidegger explica la misma noción1. “[...]  la era atómica podría cautivar, hechizar, deslumbrar, y seducir tanto al hombre que el pensamiento calculador podría algún día ser aceptado y practicado como el único modo de pensar.”
Así pues hemos llegado al punto al que quería conducir a mis lectores – la cuestión del ‘reparador de radios’. Me gustaría ahondar en él un poco, luego volveré a la medicina y eventualmente, explicaré qué me impulsó a escribir este libro sobre astrología médica., el cual ustedes ojalá que estén empezando a consultar o estudiar. Quizá ustedes sepan que yo he declarado varias veces que cuando trato de astrología, intento actuar como un reparador de radios, que sabe que si cambia una válvula, el radio va a volver a funcionar incluso si el dueño del radio es un físico que afirma que no es posible. Ahora bien, creo que el ejemplo más interesante para ahondar en esta noción es el del abejorro volador2 que no debería poder volar. Pongámoslo en otras palabras. En resumen, el asunto es más o menos como sigue. A partir de los libros de mecánica de vuelo, a todo estudiante de ingeniería aeronáutica se le ha enseñado que los abejorros no pueden volar. De hecho, su forma rechoncha, su peso específico – excesivo comparado con la extensión de sus alas – y el conjunto de su estructura física se oponen a la posibilidad de que alguna vez pudieran despegar. Pero el abejorro no lo sabe, y por lo tanto vuela.
 Hermoso, ¿no lo creen? 
Así pues, consideremos si alguien ha sido capaz de exponer esas nociones a un nivel más elevado de conocimiento y cultura en un sentido amplio. En mi opinión, dentro del marco del tema que estamos desarrollando en estas páginas el libro From the World of Approximation to the Universe of Precision (Del mundo de las aproximaciones al universo de la precisión) del historiador de la ciencia Alexandre Koyré, es extremadamente interesante (2). Les planteo varios pasajes con la clarificación de que en su libro, Koyré, que es un gigante de la filosofía de la ciencia, trata específicamente de ciencia y tecnología. Entre otras cosas, se pregunta cómo fue que la ciencia de los griegos antiguos pudo permanecer – por decirlo de algún modo – hibernando por varios siglos antes de encontrar aplicaciones prácticas que pudieran ser útiles al hombre. Déjenme citar los pasajes más relevantes para la noción del ‘reparador de radios’. “... en un ensayo publicado en este mismo libro, he afirmado que uno no puede encontrar una solución satisfactoria al problema del maquinismo considerado debajo de su doble aspecto: a) ¿Por qué nació el maquinismo en el siglo 17? ¿Por qué no nació veinte siglos antes, particularmente en Grecia?...”(3) 
“... Esta es una iniciativa paradójica.  Porque la realidad – la realidad de la vida diaria en la que vivimos y estamos – no es matemática. Ni tampoco es posible matematizarla. Pues es el dominio de lo móvil, de lo impreciso, del ‘más o menos’, del ‘casi’ …” (4) 
“... Que el pensamiento técnico del sentido común no depende del pensamiento científico, incluso si el primero puede absorber del segundo los elementos que pueden estar entrelazados con el sentido común. Que puede desarrollar, inventar, adaptar viejos descubrimientos a nuevas necesidades, así como hacer nuevos descubrimientos. Que guiado y estimulado por la experiencia y la acción, por victorias y derrotas, puede transformar las reglas tecnológicas y puede crear y desarrollar tanto herramientas como máquinas. Que frecuentemente con medios rudimentarios – gracias a las habilidades de quienes los usan – puede crear trabajos cuya perfección (sin mencionar su belleza) sobrepasan por mucho los productos de la tecnología científica (particularmente en su estado temprano) – la historia de la edad media nos da sorprendentes evidencias de todo ello...” (5)
“... Sin embargo, es posible preguntarse si esta doble falta pudiera explicarse con exactitud por medio de la mentalidad típica y la estructura general del “mundo del más o menos”. Ahora bien, en este respecto, me parece que el caso de la alquimia nos da una respuesta definitiva. De hecho, a lo largo de su existencia milenaria, única entre la ciencia de las cosas terrestres, la alquimia pudo construir su propio vocabulario, notación e incluso equipo que nuestra química recibió y preservó como herencia. La alquimia recolectó tesoros de observación; llevó a cabo miles de experimentos; y también hizo descubrimientos importantes. Sin embargo nunca fue capaz de hacer un experimento específico – esto incluso antes de que lo hubieran intentado. Las descripciones de la operación de la alquimia no tienen nada en común con las fórmulas de nuestros laboratorios: son recetas de cocina – imprecisas, aproximadas, y cualitativas como las recetas. No es la imposibilidad material de hacer mediciones la que contiene al alquimista – él, simplemente no hace uso de las mediciones incluso aunque las tenga a la mano.  No es del termómetro de lo que carece: es la noción de que el calor podría someterse a una medición exacta. Se queda por lo tanto contento con los términos del sentido común (llama alta, llama baja, etc) y virtualmente nunca usa escalas. Sin embargo las escalas existen. Y las escalas de goldsmith y jeweller son bastante precisas. Pero esa es exactamente la razón por la que el alquimista no las usa. Ya que si las usara sería un químico. Dicho de otro modo, si tuviera en mente la noción del uso de escalas, ya sería de hecho un químico. ...” (6)
“... Pero a  decir  verdad, Galileo no sabía mucho más que Vitellone. Sin embargo fue suficiente para permitirle concretar su idea tras pensarla. Igualmente, no hay nada más sencillo que un telescopio, o al menos un catalejo. Para construirlo no hay necesidad de ninguna ciencia o lentes especiales, por lo tanto, de ninguna técnica especializada. Dos cristales de gafas puestos uno detrás del otro – eso es lo que es un catalejo. [Una nota del autor: aproximadamente eso es lo que hace un ‘reparador de radios’ cuando remplaza una válvula en un receptor de radio] Tan sorprendente e improbable como pueda sonar, por cuatro siglos a nadie se le ocurrió nunca ver qué pasaba si usaban dos pares de lentes al mismo tiempo, en lugar de sólo uno. Es un hecho que los que hacían los lentes no eran expertos en óptica: era sólo artesanos. Ellos no hacían un instrumento óptico: hacían una herramienta. Así pues la construían de acuerdo con las reglas tradicionales de su arte, sin buscar nada más. Hay una profunda verdad en la (quizá legendaria) tradición que menciona que la invención del primer catalejo fue debida a la suerte, al hijo pequeño de un fabricante de lentes holandés que estaba simplemente jugando con los lentes...” (7) 
“... Nada revelará esta diferencia fundamental mejor que Galileo construyendo su telescopio. Mientras que Lippertshey y los Janssens, habiendo descubierto por mera suerte que una combinación específica de lentes construía un catalejo, se restringieron ellos mismos a hacer lo ineludible y de algún modo los inevitables ajustes a sus “gafas reforzadas” (un tubo, una pieza móvil para los ojos), cuando Galileo recibió la noticia de los ‘lentes de acercamiento’ de los holandeses, él dedujo la teoría. Basado en su teoría – seguramente insuficiente, apenas una teoría – Galileo lleva cada vez más lejos la precisión de sus lentes, construyendo así sus series de perspicilli que le pusieron la inmensidad del cielo frente a los ojos. Los vidrios holandeses nunca habían hecho nada parecido antes, exactamente porque no tenían la misma idea del instrumento que guió e inspiró a Galileo. Por lo tanto, la meta a la que apuntaban (y que lograron) los holandeses era completamente diferente de la de Galileo. El lente holandés es un aparato práctico: te permite ver a una distancia menor lo que está a una distancia mayor mejorando la mirada a simple vista. No va más allá, y ni siquiera quiere ir más allá. No es casualidad que ni sus inventores ni sus usuarios los usaran nunca para ver el cielo...  [Al contrario, el ‘reparador de radios’ remplaza la válvula para hacer que el receptor funcione; pero después de un estado inicial de alfabetización pasiva con respecto a su propia “ciencia” por medio de experiencias prácticas, progresa en su conocimiento y crea un camino de experimentos teórico-prácticos que le permiten lograr (habiendo hecho todos los cambios necesarios) el ‘telescopio de Galileo].”(8) 
Esto nos  conduce a un punto crucial que nos obliga a otra escena retrospectiva de algunos miles de años.  Como los historiadores de la astrología nos enseñan (9), el primer testimonio escrito de dicha disciplina es de 2800 años antes de Cristo en Mesopotamia. Ahí y en esos tiempos, los sacerdotes astrólogos/astrónomos aconsejaban a su monarca promulgar leyes para intentar forzar a sus súbitos a concebir en el mes de julio, para que muchos individuos nacieran en el signo de Aries porque eran – correctamente – considerados los mejores luchadores (en esos tiempos la guerra era algo muy serio, y requería que hubiera gente dedicada de tiempo completo). Esto se basaba en la observación de los astrólogos que consideraban las características de aquellos nacidos en Aries. Ellos no pedían la aprobación de las estadísticas o la ciencia: ellos simplemente notaban un hecho. Funcionaba.
Consideremos la medicina nuevamente. Frecuentemente aunque no siempre, la medicina hace uso de estadísticas. Algunas veces las pruebas de ciertas drogas cuya meta es curar enfermedades muy serias son llevadas a cabo en docenas de pacientes. Si los doctores establecen que el componente activo funciona sin efectos secundarios dañinos evidentes para el paciente (ni siquiera después de un periodo de tiempo), la droga es aprobada. ¿Sin el aval de la ciencia? No, sin avales externos. Eso (eventualmente, dirán ustedes...) conduce hacia mí y a este libro. La astrología médica nunca ha estado en la cima de mis prioridades, ya sea como astrólogo o como persona. Siempre estuve y estoy convencido de que en este campo el mejor autor tendría que ser un médico. Sin embargo, no pude evitar pensar que tengo cerca de treinta y seis años de experiencia, estudios e investigaciones. Así pues, he estado recolectando una cantidad impresionante (para mí) de experimentos y datos objetivos – una verdadera fortuna que correría el riesgo de perderse, si no me hubiera resuelto a poner sobre papel todo lo que sé en este campo. Por supuesto, estoy consciente de que mi conocimiento en este terreno es sólo un pequeño segmento en una línea infinita.
Sin embargo – como ustedes pueden notar directamente estudiando la vida de sus seres queridos, de ustedes mismos y de sus conocidos, a la luz de las piezas menores y mayores que estoy por exponer – muchas cosas pueden ser afirmadas más allá de una mera hipótesis teórica. Quizá las estadísticas validen algún día ciertos puntos de mi astrología médica. Por ejemplo, mi trabajo estadístico llevado a cabo en miles de pacientes seriamente enfermos del hígado, que pueden leer al final de este libro, ha sido limitado por la falta de la hora exacta de nacimiento en la muestra estudiada. Esto podría haber estropeado, estadísticamente hablando, el aún así resultado positivo que logré. De haber sabido también la hora de nacimiento de cada paciente, no habría buscado tan sólo a Júpiter en Sagitario: También habría considerado los elementos significativamente fuertes en la novena casa / de Sagitario, o un Júpiter dominante y mal aspectado, o la cúspide de la 6ta casa en Sagitario, entre otros.
Aún así, por el momento, creo que ya soy capaz de afirmar algunos trozos de verdad con la suficiente tranquilidad y honestidad intelectual. Docenas de casos examinados y estudiados con el hambre de un investigador y con el apoyo de mi extraordinaria buena memoria (10) me han arrojado piezas de evidencia de un modo tan claro que sólo un ciego o alguien con mala fe podría ser incapaz de notarlos en la práctica. Tomemos, por ejemplo, el caso de la ceguera y la sordera. Ustedes se convencerán – no tanto con mis ejemplos, sino con sus propios ejemplos – que las combinaciones astrales que he detectado son, virtualmente en la totalidad de los casos, aquellas que de hecho indican esas patologías. Esto es cierto, pero no en todos los casos. Es por esto que estoy de acuerdo con un buen amigo y colega mío, a quien valoro mucho, que escribió sobre las dificultades de enfrentar la multifactorialidad de un sistema de análisis.
Pero dicha multifactorialidad no nos permite detenernos e hibernar en pensamiento y acciones. Debemos declarar que ciertos males o enfermedades pueden detectarse ya en la carta de nacimiento del nativo, incluso si hay un caso de mil que no coincide, e incluso si jamás podremos ‘ver’ una multitud de otras patologías en el cielo de nacimiento de alguien – sin mencionar también que muchos médicos no son capaces de verlas... También añadiría que el libro que están leyendo no es ningún sustituto de su doctor en ningún momento de la posible vida patológica de un ser humano. Este libro está pensado particularmente para investigadores, para mis buenos colegas astrólogos, y para principiantes ávidos de conocimiento. Por supuesto, nada debería evitar que pusieran en práctica las enseñanzas de este libro. Por ejemplo, si detectaran un peligro para la vista en un recién nacido, podrían aconsejar a sus papás que lo lleven frecuentemente al oftalmólogo, mientras que nunca deben sugerir drogas o terapias. Quisiera añadir que este volumen fue inspirado por el hermoso ensayo de André Barbault que pueden leer en el postfacio del libro, el cual no por suerte toma exactamente el mismo título que su ensayo.
En mi opinión, su ensayo es una esencia de la verdad e incluye declaraciones tan inteligentes que nunca había tenido la oportunidad de leer en ningún otro lado. Creo que es igualmente imperativo para mí añadir que este texto no pretende ser exaustivo en este terreno. Se limita deliberadamente sólo a las patologías de las que he tenido experiencia significativa y directa. Esto quiere decir que proveo una lista ‘mutilada ‘ de temas, aunque una lista que todos pueden verificar, una lista de temas respecto a patologías específicas. Lo prefiero así en lugar de un mero ejercicio teórico  que quisiera alcanzar una  presunta completitud, y que sin embargo fuera un trabajo que se revelara como algo totalmente insatisfactorio en la realidad práctica de nuestra existencia.
Me hubiera gustado añadir muchas más cosas; pero eso abriría discusiones demasiado largas que probablemente merezcan una elaboración futura individual y por separado. Antes de acabar, me siento obligado a dar mis más cálidos agradecimientos a mi amigo Lorenzo Vancheri. Con afecto, y sin embargo sin ningún rastro de indulgencia para cualquier tipo de error tipográfico, me ayuda a mejorar la calidad de mis trabajos con sugerencias y observaciones muy preciosas. Déjenme también expresarle mi gratitud a mi amigo Pino Valente. Es un artista internacional importante así como un excelente experto en computación. Me ha ayudado a darle forma a este libro, particularmente enriqueciéndolo con dibujos que él mismo hizo usando mis programas de software Astral y Aladino. Las fechas de nacimiento fueron tomadas casi exclusivamente de mi base de datos personal o de la colección de fechas de Grazia Bordoni.

Ciro Discepolo
Nápoles, 14 de marzo de 2005

Comentarios:
(1) “Según la opinión de la mayoría de los especialistas en aerodinámica, considerando su peso, su forma, y las características físicas del aire, el vuelo del abejorro es imposible. Sin embargo los abejorros vuelan.”

Aún cuando la ciencia y sus usos tecnológicos son promovidos repetidamente por los medios, atrayendo el interés del público (especialmente por su uso en los campos médico y biológico) tan sólo en las últimas décadas este sector ha sufrido de problemas de imagen tan serios como nunca antes. Olvidando que también en este campo estamos hablando de actividades humanas – sujetas por tanto a las reglas morales y sociales que una comunidad decida aplicar por medio de un compromiso individual y colectivo – muchos de aquellos que se sienten intranquilos con la ciencia prefieren refugiarse en el contraste ideológico o en un escape hacia un pasado que nunca existió en el cual supuestamente todo permanecía en armonía con la naturaleza. . En un nivel práctico plantean nuevamente la vieja reacción romántica del siglo diecinueve según la cual la naturaleza es buena a priori: su imitación no sólo era un acto de sacrilegio – era también un serio error de presuntuosidad. Esa actitud algunas veces sale a relucir en conversaciones cotidianas. ¿Cuántas veces les han preguntado a ustedes lo siguiente?: “Si la ciencia es de verdad lo que pretende ser, ¿por qué no ha sido capaz de explicar que un insecto con alas tan pequeñas y tan pesado como el abejorro sea capaz de volar a pesar de todo?” Ningún científico con un mínimo de experiencia soñaría nunca con predicar la omnipotencia de su disciplina o con cuestionar lo inteligente del resultado de un largo proceso de evolución biológica en los organismos. Obviamente, una de las razones por las que no lo hacen es porque el desafío es considerado principalmente un elemento de reflexión moral. Personalmente, creo que los alegatos de este tipo están fundamentalmente equivocados. Como declaré antes, la reflexión no debería dirigirse a la ciencia misma sino a aquellos que practican la ciencia – analizando el grado de libertad que tienen, el grado de condicionamiento que recibieron, y las posibilidades que tienen de ser capaces de reaccionar y de hacerse oír. En cuanto al abejorro, sólo nos queda una pregunta específica: ¿están de verdad seguros de que los científicos no son capaces de explicar porqué ese insecto es capaz de volar?
Nace una leyenda
De acuerdo con el ingeniero aeronáutico John McMasters, la paradoja del abejorro empezó a difundirse en Alemania en los años treinta del siglo veinte, precisamente en la Universidad de Göttingen. Fue precisamente ahí donde Ludwig Prandtl (1875-1953) formuló los fundamentos de la dinámica de fluidos. Según McMasters, el primero que expuso este enigma fue un profesor suizo, muerto hace mucho, y pionero en la investigación de dinámica de gases a velocidades supersónicas entre los años veinte y treinta. Dice la leyenda que en una cena el estudioso de dinámica de gases tuvo una conversación con un colega biólogo, que le hizo la famosa pregunta. “¿Qué propiedades aerodinámicas hacen que los abejorros vuelen?” El científico suizo hizo algunos cálculos rápidos suponiendo que las alas del abejorro fueran lisas, sin fisuras. Su conclusión fue sorprendente – con base en sus cálculos, ¡los abejorros no deberían haber sido capaces de mantenerse flotando en el aire! Claramente algo estaba mal. Pronto, el ingeniero se dio cuenta de que el error estaba en la suposición inicial. De hecho, examinó las alas del abejorro con un microscopio y revelaron no ser para nada lisas. Pero era demasiado tarde para detener la difusión del mito de la imposibilidad del vuelo del abejorro: del mismo modo con la ayuda de periodistas y de publicaciones científicas, la paradoja empezó a difundirse como un rumor. En 1957 J. Pringle, que era el autor de un ensayo muy conocido de mecánica de vuelo de los insectos, logró reconstruir las etapas más significativas del nacimiento de la leyenda. En lugar de reconstruir los diálogos, son dignas de mención las razones que llevaron inicialmente al científico a considerar la imposibilidad del vuelo del abejorro, y subsecuentemente a analizar los trucos físicos que hacen que el insecto sea efectivamente capaz de mantenerse en el aire.
Porqué vuelan los abejorros
Las consideraciones del estudioso de dinámica de fluidos se basaban en la presunción de que si las alas de los abejorros tienen una superficie lisa, deben tener un ‘número de Reynolds’ muy bajo. Dicho parámetro lleva el nombre de un estudioso de dinámica de fluidos del siglo XIX. Da una medida de la evaluación de la proporción de fuerzas de inercia contra la viscosidad de un fluido – en otras palabras, el producto de la masa de un cuerpo moviéndose por el fluido, por la aceleración recibida por el cuerpo mismo. Una partícula de polvo que flota en el aire tiene un número de Reynolds muy bajo (típicamente 1 a 10), mientras que los aviones jet suelen exceder el valor de 10 millones. Con un valor entre 100 y 10000, las alas de los insectos están en el rango más bajo de una gráfica que muestra velocidad comparada con el número de Reynolds. Un modo de entender esto es imaginando que los insectos deben volar con sus pequeñas alas a través de un fluido que les resulta muy viscoso – digamos, tan pastoso como jarabe de fruta. Asumiendo que las alas de los abejorros tienen un bajo número de Reynolds y superficie lisa, el científico suizo supuso que el flujo de aire sobre de ellas era del tipo laminar, i.e. sin turbulencias. Esto implicaba la falta de adherencia entre el aire y la superficie del ala, y en consecuencia la pérdida de empuje – la fuerza que sostiene a los aviones en vuelo y que impide que se caigan verticalmente. Intuitivamente, la aerodinámica de los abejorros no es la mejor posible. El largo de las alas de los pájaros les permite planear largas distancias, mientras que las alas de este insecto son tan ridículamente pequeñas que si te encuentras un abejorro muerto y lo dejas caer, lo ves precipitarse al suelo como a una piedra por su propio peso. Entonces, ¿cómo pudo resolverse el misterio de su vuelo? La respuesta es que el abejorro encontró un modo de sostenerse a sí mismo en el aire explotando las turbulencias creadas por el aleteo furioso de sus pequeñas alas. En 1975 en la revista Nature, Christopher Rees expuso ciertas observaciones sobre la forma y la función del corrugado en las alas de los insectos. Notó que la secuencia de secciones muy irregulares en sus alas implicaba enormes ventajas aerodinámicas sin poner en peligro a la aerodinámica misma. De hecho, Rees explicaba que si se dibujaba la gráfica de empuje y de resistencia aerodinámica de esas alas, demuestran poseer características similares a las del perfil del ala convencional de un avión. Sin embargo, las explicaciones más recientes del vuelo de los insectos han seguido un camino diferente del de la aerodinámica clásica: han tomado en consideración los trucos que les permiten volar en condiciones de inestabilidad. Volviendo al abejorro, había necesidad de explicar cómo era que lograba, explotando la turbulencia aerodinámica al rededor de su cuerpo para mantenerse flotando. Ahora está claro que la aerodinámica de los insectos es distinta de la aerodinámica que los técnicos aeronáuticos habían estudiado hasta entonces, siempre considerando alas estáticas y flujo de aire uniforme. Usando filmaciones de alta velocidad de insectos aleteando y comparándolos con modelos simulados por computadora, al rededor de 1990 se descubrió que los insectos crean vórtices de aire al rededor  de un núcleo central. De este modo el empuje (la fuerza que los mantiene en el aire) no es generada en una base continua, como sucede con las alas de los aviones – es de hecho generada en intervalos. Los insectos usan sus alas de un modo más parecido al de los helicópteros que al de los aviones, pudiendo así volar no sólo de manera horizontal sino también verticalmente, en diagonal, por no mencionar su habilidad para permanecer flotando en un mismo sitio. A diferencia de los helicópteros, que tienen un eje central de rotación, los insectos aletean hacia abajo, rotan sus alas hacia arriba, aletean hacia abajo, vuelven a rotar sus alas y etcétera. Tales movimientos no necesariamente se llevan a cabo verticalmente, ie. Perpendicularmente al piso: pueden hacerse oblicuamente, permitiéndoles maniobrar en el espacio. Gracias a los vórtices creados por dichas maniobras el aire fluye más rápido en la superficie superior y más lentamente en la superficie inferior del ala. Eso genera una diferencia de presión que da el empuje necesario para seguir volando. Sin embargo, hay un peligro al acecho: el estancamiento, o la pérdida repentina de empuje dependiendo del ángulo formado por el ala y el flujo de aire que llega a su superficie. Cuando una de las alas con un amplio ángulo de acción es acelerada demasiado, un nuevo vórtice temporal se genera lo que añade empuje y retrasa el estancamiento. Comúnmente, se creía que este fenómeno era muy efímero como para ser capaz de contribuir significativamente a su capacidad de vuelo, hasta que Charles Ellington y sus  colaboradores, del departamento de Zoología en la universidad de Cambridge, probaron lo contrario en 1996. Estudiaron al Manduca sexta, una polilla que ya le había sido útil a la ciencia en estudios de endocrinología y neurología. Ellington y su equipo usaron una cámara fotográfica en 3D para tomar fotos de los movimientos de las alas de la polilla, y las analizaron por computadora. Compararon todos los resultados con el comportamiento de un robot  llamado “the flipper”, el cual imitaba mecánicamente los movimientos y las deformaciones de las alas de la polilla, pero con una frecuencia de aleteo menor para balancear el hecho de que el robot era 10 veces más grande que la Manduca. Los investigadores descubrieron que en tales situaciones, en la orilla de las alas se generaba un vórtice que permanecía unido a las alas, enrollándose a su superficie y creando un área de baja presión. Eso explicó porqué los insectos son capaces de generar un empuje tres veces mayor que el que se puede deducir de los cálculos de la aerodinámica convencional, y porqué el estancamiento que uno podría esperar con esas condiciones no sucede. Se tomaron fotos de “the flipper” en un tunel de aire, que demostraban las turbulencias generadas a lo largo y ancho de sus alas, dando así claras evidencias del fenómeno en proceso. Siguiendo este trabajo de vanguardia, distintos laboratorios elaboraron diferentes modelos mecánicos encaminados a una mejor comprensión del vuelo de los insectos. Sin embargo, se deben seguir haciendo estudios en los próximos años antes de que podamos ver un insecto-robot volar de un modo totalmente autónomo. La formación del ‘vórtice de espiral’ puede explicar bastante bien el vuelo de los insectos más grandes con una envergadura de alas relativamente amplia. Con insectos más pequeños, sin embargo, la viscosidad de las fuerzas tiende a disipar los vórtices bastante rápido: de ahí la necesidad de elaborar un mecanismo mejor que les permitiera volar. Nuevamente la solución vino de un insecto robot que simulaba el vuelo de la drosofila, otro insecto comunmente estudiado en genética y biología. En 1999 en la revista Science salió un artículo de Michael Dickinson, un experto en fisiología y mecánica del vuelo, y un grupo de colaboradores. Ellos hundieron un modelo mecánico la drosofila de 24 centímetros en aceite mineral para simular la viscosidad que el insecto real siente durante el vuelo. Una serie de motores conectados con sus alas permitieron la simulación de los movimientos reales, incluyendo la rotación de las alas al final de cada aleteo. Una serie de indicadores de presión conectados a las alas permitieron medir fuerzas mayores que las esperadas en condiciones no dinámicas. Lo que había sido detectado era que el movimiento de las alas del insecto ‘capturaba’ al vórtice generado durante el aleteo anterior. Otro factor crucial señalado por los investigadores fue la alta sensibilidad a pequeños cambios en la sincronización de la rotación de las alas, lo que permite al insecto cambiar significativamente tanto la intensidad como la dirección de las fuerzas que actúan sobre ellas. Este es otro factor que debe ser considerado  en las ‘dinámicas inestables’ del mundo de los insectos. ¿Acaso pueden las teorías y modelos más recientes propuestos con respecto al vuelo de los insectos explicar la paradoja del vuelo del abejorro? Los expertos se inclinan a pensar que cada tipo de insecto ha desarrollado su propia manera peculiar de explotar las dinámicas inestables. La observación directa del vuelo real y su comparación con simulaciones de computadora y modelos mecánicos han revelado los secretos de ciertos insectos como la Drosofila y la Manduca. No hay ninguna razón para creer que ésto no pudiera pasar también con los abejorros. Mientras tanto, en los últimos años ha habido un progreso constante en la comprensión de la aerodinámica de los insectos, a tal grado que hay especialistas que creen que la creación de los primeros insectos robotizados está muy cercana. Estamos hablando de los denominados MAV ( vehículos aéreos microscópicos). Estarán provistos de pequeños radio trasmisores y otros sensores de modo que sean aptos para volar en espacios angostos que el hombre difícilmente podría alcanzar. Por ejemplo, podrían inspeccionar el desempeño y el nivel de seguridad de la compleja red de tuberías diseñadas para llevar gases y químicos en las plantas industriales  grandes. Actualmente, al menos tres naciones están desarrollando sus propios MAVs y, por supuesto, hay interés por sus posibles usos en el espionaje militar. Si tales aparatos son construidos, no es la culpa de los pobres abejorros, y aquellos que han estudiado su vuelo son inocentes.
Referencias bibliográficas (respecto de los abejorros) 
1) John McMasters, “The flight of the bumblebee and related myths of entomological engineering”, American Scientist, vol. 77, 1989, pp. 164-169.
2) Robin Wootton, “How flies fly”, Nature, vol. 400, 8th July 1999, pp. 112-113.
3) Charles P. Ellington et all, “Leading-edge vortices in insect flight”, Nature, vol. 384, 19/26 December 1996, pp. 626-630.
4) Gary Taubes, “Biologists and engineers create a new generation of robots that imitate life”, Science, vol. 288, 7 April 2000, pp. 80-83.
5) Robert Dudley, “Unsteady aerodynamics”, Science, vol. 284, 18 June 1999, pp. 1937-1939.
6) Dickinson M. H., F. O. Lehmann, et al., “Wing rotation and the aerodynamic basis of insect flight”, Science, vol. 284, 18 June 1999, pp. 1954-1960.
    7) Robin Wootton, “From insects to microvehicles”, Nature, vol. 403, 13 January 2000, pp. 144-145.

Andrea Albini
Oficial Técnico
Departmento de Ingeniería Eléctrica
Universidad de Pavia

(2) Alexandre Koyré, From the World of Approximation to the Universe of Precision. Edición Italiana: Dal mondo del pressappoco all’universo della precisione, Piccola Biblioteca Einaudi, Torino, 2000, 136 pagine.
(3) Ibidem, pag 89 (4) Ibidem, pag 90 (5) Ibidem, pag 92
(6) Ibidem, pag 98 (7) Ibidem, pag 100 (8) Ibidem, pag 101
(9) Me refiero a historiadores como Franz Bol, Carl Bezold, Wilhelm Gundel, Eugenio Garin, y Will-Erich Peuckert. Nunca me referiría a los historiadores improvisados de la astrología que acrecentan las filas de nuestros detractores. 
   (10) Hubo un corto periodo de mi vida en el cual me vi obligado a tomar medicinas muy fuertes y más bien dañinas intentando sedar una cefalea recurrente que posteriormente me curé por completo. En ese breve lapso de tiempo solía tener lapsos reales de pérdida de memoria (limitados a recuerdos recientes sin embargo) ocasionados precisamente por esos medicamentos – que al poco tiempo habrían de ser sujetos de una investigación que llevó a que los retiraran del mercado. Con excepción de ese periodo, afortunadamente he sido siempre capaz de confiar en mi extraordinaria buena memoria. Entre otras cosas, estando enamorado del cine, soy capaz de recordar cada una de las escenas de películas que haya visto sólo una vez hace veinte años.

   




La mia Lunar Return all'estero si è protratta per un forte vento che mi ha bloccato a Madeira, ma l'isola è tanto suggestiva che non me ne sono rammaricato.

Purtroppo non sono stato in grado di riprendere la tipologia classica del blog e vi prego di postare nuovamente le vostre domande appena vedrete comparire le prime risposte.









Per adesso vi saluto molto cordialmente e sarò lietissimo di riabbracciare molti di voi a Rimini. Sarò anche lieto di fare la conoscenza di tanti nuovi colleghi che ci verranno a trovare per la prima volta.
OK a Giuseppe per i suoi libri.










Il nostro Convegno all'Hotel Milton di Rimini del 23-24-25 Novembre 2012



Il nostro convegno di Rimini. Leggete qui:

http://cirodiscepolo.blogspot.it/2012/10/il-nostro-convegno-di-rimini-il-23-24-e.html

http://cirodiscepolo.blogspot.it/2012/10/la-mancata-validazione-da-parte-della.html

Aggiornamento:
Ingresso libero e gratuito, senza prenotazione.
Date e orari:
23-24 e 25 Novembre 2012
- Venerdì 23: ore 15-19
- Sabato 24: ore 10-13 e 15-19
- Domenica 25: ore 10-12 per i saluti
Tema libero. Saranno sviluppate risposte e anche brevi seminari proposti estemporaneamente dal pubblico.








Per Tutti. Non è una notizia importante, ma vi invito a leggerla perché potrà spiegare, a qualcuno, il perché di un certo rumore di fondo che disturba, da qualche anno, l’Astrologia:

http://sn.im/24w7xnb



For Everybody. It is not an important news, but I invite you to read it because it can explain, to someone, the why of a certain noise leading that disturbs, from a few years, the astrology:

http://sn.im/24w7xnb





Buona Giornata a Tutti.

Ciro Discepolo

www.cirodiscepolo.it

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www.lunarreturns.com

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STATE MOLTO ATTENTI A DARE I VOSTRI RISPARMI ALLE POSTE ITALIANE SE NON VOLETE PERDERLI:

http://cirodiscepolo.blogspot.com/2012/03/astrology-essays-esercizi-di-solar_15.html


Notizie di servizio


Per postare una domanda o un commento, visualizzare la pagina con il blog di quel giorno e portarsi sotto a tutta la pagina. Quindi entrare nella scritta “Posta un Commento” oppure “Tot Commenti” e lasciare il pallino nero su Anonimo. Quindi scrivere il messaggio e, dopo averlo firmato con il proprio nome e cognome o con un nickname, spedirlo. Occorre sempre che aggiungiate luogo, giorno, mese, ora e anno di nascita. Solitamente rispondo nel blog del giorno dopo.


To post a Query or a Comment

To post a question or a comment, visualize the page with the blog of that day and go under to the whole page. Then enter the writing “Sets a Comment” or “Tot Commenti” and leave the black little ball on Anonymous. Then write the message and, after having signed it with your own name and last name or with a nickname, send this message. It always needs that you add place, day, month, time and year of birth. I answer usually in the blog of the day after.



Per vedere bene i grafici zodiacali e le foto, occorre cliccarci sopra: si ingrandiranno.

To see well a graph, click on it and it will enlarge itself.



Passando il puntatore del mouse su di un grafico, leggerete, in basso a destra dello schermo, il nome della località consigliata. Se ciò non dovesse avvenire, vi consiglio di usare come browser Chrome di Google che è gratuito e, a mio avviso, il migliore.



Where it will be my birthday?

Passing the mouse pointer on a graph, you will read, in low to the right of the screen, the name of the recommended place. If this didn't have to happen, I recommend you to use as browser Chrome of Google that is free and, in my opinion, the best.


A che ora sarà il mio compleanno? (At what time I will have my Solar Return?):

http://cirodiscepolo.homeip.net/oroscopi/rsmirata.asp


Qual è l’Indice di Pericolosità del Mio Anno?
CALCULATE, FREE, YOUR INDEX OF RISK FOR THE YEAR (as explained in the book Transits and Solar Returns, Ricerca ’90 Publisher, pages 397-399):

http://cirodiscepolo.homeip.net/oroscopi_net/free/formnascitam.asp?oroscopo=Punteggio


Quanto Vale il Mio Rapporto di Coppia?

Test Your Couple Compatibility:

http://cirodiscepolo.homeip.net/oroscopi_net/coppia_free/coppia1.asp

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